Internet y la libertad de expresión en el siglo XXI

internet_world_209Comparto el análisis del Sen. Luis Maldonado Venegas, Presidente del Comité Ejecutivo Nacional de Convergencia, tanto sobre el rol del Internet como una valiosa herramienta para la comunicación y la difusión de la información como el derecho a la libertad de expresión en la democracia.

Internet y la libertad de expresión

El derecho a la libertad de expresión, de la mano con la libre difusión de las ideas, es un valor insustituible de la democracia. Desde el siglo XVIII, filósofos como Montesquieu, Voltaire y Rousseau reconocieron que el disenso fomenta el avance de las artes y las ciencias y de la genuina participación política.

El artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada por la ONU en diciembre de 1948, es un texto clásico: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. Otro clásico, John Stuart Mill, afirma que esta libertad es esencial para el descubrimiento de la verdad.

Casi 20 años después, la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica) hizo suya esa resolución al asentar que toda persona tiene derecho al respeto de su honra y al reconocimiento de su dignidad, y que nadie puede ser objeto de injerencias arbitrarias o abusivas en su vida privada, en la de su familia, en su domicilio o en su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra o reputación.

La misma convención otorga un espacio especial al derecho de rectificación o respuesta ante informaciones inexactas o agraviantes, emitidas en su perjuicio a través de medios de difusión legalmente reglamentados y que se dirijan al público en general.

El debate ha conducido, asimismo, a la atractiva figura del defensor de la sociedad, el ombudsman del lector, del televidente, del radioescucha… o del cibernauta en internet.

Hace casi ocho años, en un ensayo titulado La libertad de expresión en internet, los venezolanos Gabriela Armas y Rafael Tobia señalaron lo complicadísimo que es para un Estado democrático promover y regular internet, “puesto que el papel que juega el Estado en esta materia puede variar según su configuración política, los intereses económicos que impulsan su actuación (y) hasta los intereses sociales y culturales que se cree llamado a proteger”.

Pero el hecho es que nos encontramos en la era de internet, una herramienta increíblemente valiosa para la comunicación y la difusión de la información, que cada día llega a miles de personas en todo el mundo. Y un reto gigantesco que nos presenta la llamada red cibernética como medio de comunicación es el de la libertad de expresión.

Hay voces que se definen por la libertad total, rayana en la anarquía; otras, más prudentes, se manifiestan en el sentido de que el gran ciberespacio no debe estar sin regulación.

Y este dilema, no resuelto ni previsto por la reforma electoral que promovieron y aprobaron en 2007 el PRI, el PAN y el PRD, con la oposición de partidos emergentes como Convergencia, es el que tiene a los señores consejeros del Instituto Federal Electoral trastabillando en el suelo resbaladizo de las campañas políticas y de la guerra sucia en internet.

El hecho inobjetable e incontrovertible es que la libertad de expresión, derecho fundamental garantizado por la Constitución, no debe ser vulnerada ni por la censura a ultranza ni por remiendos de emergencia ocasionados por la falta de previsión. No se puede restringir el derecho de expresión ni impedir la circulación de ideas y opiniones.

Dos son las tareas que deben ser abordadas en este rubro con decisión, inteligencia y responsabilidad: los nuevos retos jurídicos que plantea el avance arrollador de la libertad de expresión en internet y el papel del Estado como presunto y eventual regulador de un medio de comunicación de tan complicada naturaleza técnica.

Porque internet llegó para quedarse.

Luis Maldonado Venegas:
luismaldonado@senado.gob.mx
Presidente del CEN de Convergencia y senador de la República

Vía: Convergencia | Foto: Reporteros Sin Fronteras

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